A los los osos no les gustan las patatas
Cerca de Palacios de Sil hicimos una ruta andando en la cual no paramos de ver rastros de oso, hasta nos cruzamos involuntariamente con una osa y su cría a unos veinte metros de distancia. Algo único pero quizá demasiado cercano.
Ya volviendo había unas huertas magníficas junto al río: patatas, judías, calabazas, calabacines, cebollas, tomates, etc.
Tenían un aspecto estupendo y estaban sin vallar. Desde luego a los osos de por allí no les deben gustar las patatas, y a los corzos tampoco las judías, aquí en Ludiente no me han dejado ni una.