A veces voy andando por el bosque en Ludiente y de repente salen volando haciendo mucho ruido, alejándose como si llegara el diablo.
Las palomas torcaces son pieza de caza, generación tras generación han aprendido que si un humano va por el bosque es mejor apartarse. Pero como otros animales también ha aprendido que hay sitios donde los humanos no cazan: las ciudades.
Un día una paloma torcaz valiente, a lo mejor alemana (también migran, como los petirrojos de ayer) acabó en un parque calentito dentro de una ciudad, y dijo: que bien se está aquí! y mira, hay bellotas y cosas para comer!, al poco otras torcaces hartas de la escopeta la miraron con envidia y decidieron probar.
Hoy todos los parques grandes de las ciudades tienen torcaces y si quieres verlas o fotografiarlas es infinitamente más sencillo hacerlo en una ciudad que en un bosque.