Es septiembre y lo sabe
Las cabras monteses si no se las caza son animales bastante confiados. Tienden a acercarse a pueblos, refugios de montaña, corrales, etc.
En agosto en Ludiente apenas las he visto por el Barranquillo, un barranco seco que les gusta mucho, junto al pueblo.
Los motivos de que haya visto menos cabras son la sarna (ha bajado la población) y la gente.
Todo tiene un límite aunque seas una cabra. Cuando todo es ruido y humanos moviéndose de aquí para allá las cabras se apartan un poco y se quedan en zonas más tranquilas del monte.
Parece que este joven macho nota que ha llegado septiembre y hay menos humanos. Estaba así de tranquilo a unos metros de donde yo bajaba trastos al coche en los primeros días de septiembre.