Humilde y ruidoso
Nadie se da cuenta de que está. Es más pequeño que un gorrión, vive en el campo y también en las ciudades, ventajas de ser chiquitín y granívoro. Con las semillas y cositas que encuentra en jardines y solares se apaña.
Lleva desde final de enero reclamando su sitio, cantando desde la copa de los arbolitos, buscando pareja. Es como una mentira, porque crees que ha llegado la primavera pero no, algo asi como la floración del almendro.
Aunque sea pequeño y común, el macho es chulísimo con un verde amarillento chillón, eso sí, tienes que verlo de cerca para apreciarlo.
El de la fotografía se estaba tirando en plan kamikaze a beber en el rio.