Necesitas silencio en tu vida
Ha llegado septiembre. Turistas y veraneantes se han ido del pueblo y lo primero que noto es el silencio que hay.
Han bajado los decibelios, no se oyen más motores que los de los del tractor y alguna obra cercana en horario laboral.
Los chillidos en el río, la música de los aparatos de bluetooth, las comidas y cenas a cualquier hora y en cualquier sitio, los adolescentes volviendo de fiesta del pueblo de al lado, los ciclistas chillándo por la carretera para poder oírse y el bramido irritante de los motoristas. Todo ese ruido ha disminuido, y de repente puedo oír a los vencejos y los abejarucos que se van al África chillando arriba en el cielo, y a los carabos al atardecer.
Al parar los estímulos sonoros el cerebro puede descansar, no necesita procesar información a toda hora, puede desconectar.
Esto que te digo es mi opinión claro, y para poder experimentarlo hay que exponerse al silencio, algo que mucha gente no hace en toda su vida, incluso pueden llegar a estar molestos con tanto silencio.
Para mi, cuando pruebas el silencio, lo necesitas.