Las oyes pero no las ves
La última vez que vi codornices fue cuando era un adolescente y un amigo cazador me enseñó lo que había conseguido en su primer día de caza en Talayuelas, Cuenca.
En mi zona, montañosa y de bosque, no hay, y tampoco es que haya ido a buscarlas a otros sitios.
Estos días en Babia las oía permanentemente y aunque no las viera enriquecían el paisaje con su reclamo junto con muchas otras aves.
Me acordé de la primavera silenciosa. Por suerte en esta zona sigue siendo ruidosa, no debe haber muchas mochilas sulfatando.