Mejor que Netflix
El potro que ves en la fotografía tenía una hora de vida, me di cuenta que era recién nacido al ver el mastín que estaba en el recinto comiéndose la placenta. La yegua tenía 17 años y mala leche según la dueña.
Fue necesario un pinchazo para que pudiera dar de mamar y expulsar los restos del todo.
Cada vez que salíamos de casa lo primero era ver como iba el potro: esta durmiendo, le cuesta mamar, camina mejor, mira qué color tan chulo…
Mejor que Netflix.