Regar a manta puede ser un placer

Abres la boca de riego, si puedes que vaya despacio. El agua fluye y lo empapa todo, si es necesario mueves algo de tierra. Los insectos zumban y los pajaritos se acercan a ver que pillan.

Parece idílico y a veces lo es, como la última vez, pero regar a manta exige ciertas normas para los regantes, normas que si por error u omisión te saltas son castigadas con insultos y chillidos.

Vivir aislado es lo que tiene, te vuelves irascible y aunque tengas todo el tiempo del mundo porque estas jubilado, si te quitan el agua cuando vas a regar es una falta muy grave, suficiente para dejar de hablar a un vecino o chillarle como si hubiera pegado a tus hijos.

El ultimo dia pude regar sin problemas, era mi dia de riego, los vecinos habían regado el dia anterior y no había riesgo de conflicto, el agua fluía y el ambiente también.


Daniel Belenguer

Fotógrafo profesional durante 15 años, naturalista desde niño e Ingeniero Técnico Agrícola de formación. En bancal.org cuaja todo ese bagaje de trabajos e intereses diversos. La naturaleza, siempre presente, es el nexo que los une. Conoce algo más de mí a través de la web o el canal de YouTube.

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