Si hay humedad me gusta
En la naturaleza no hay romanticismo, es todo pragmatismo.
En la entrada de ayer te hablé de la ropa vieja que me sirve para ayudar a tapar las bocas de riego, hoy de los que viven ahi.
Aunque sea de cemento y aparentemente hostil, en esos montones de ropa húmeda se encuentran a sus anchas caracoles, cochinillas de la humedad y las famosas lombrices de tierra.
Podría haberlas cogido y depositado cuidadosamente en la tierra labrada de mis tomates, pero digo yo: si están ahi es porque están bien, no hay que cambiarlas de sitio, ni imaginar donde deberían estar, solo hay que aprender.
No somos más listo que las lombrices.