Todos tenemos hambre
De vuelta en el Mediterráneo fui en cuanto pude a la huerta. En mi ausencia las plantas habían crecido pero había varias bajas: lechugas, judías y parte de los pepinos habían sido devoradas.
Aquí en el pueblo atribuyen los daños a las cabras, pero en realidad son corzos, se ven mucho menos porque son más discretos pero están por todas partes.
En cuanto pueda me toca subir la valla, no hay otra, hay que ponerles dificl saltarla.