Un labrado infinito
Mi vecino de huerta me dijo el otoño pasado que cuidaría la huerta de al lado, que no es ni suya ni mía.
Su idea era plantar unos árboles frutales con una goma de gotero y mantenerlo a raya de las malas hierbas.
El plan va con retraso, lleva 5-6 labradas y el dueño aún no ha comprado los árboles. Esta semana ha vuelto a llover, así que en breve la tierra que ves estará de nuevo cubierta de vegetación. Estas hierbas son de lo que no hay, que manía con ocupar territorio.
Al fondo está la huerta de Rosario que cuido yo. El plan es dejar que esta primavera florezca todo, y no intervenir hasta el inicio del verano ya que más que huerta es un oasis de biodiversidad.
Yo pienso que él está equivocado con tanto labrar, el se lleva las manos a la cabeza viendo la hierba que hay en la que cuido yo. Al petirrojo que veo alimentándose en la suya y en la mía le da igual, con tal de tener bichitos le sobra.