Uno de los nuestros
De algún sitio escaparon o las soltaron, y encontraron comida, protección y palmeras donde hacer sus nidos.
No se si los ocasionales gavilanes que aparecen en la ciudad, los habituales cernicalos o las oportunistas gaviotas mediterráneas son capaces de darles caza, asi que ahí van, prosperando, multiplicándose y colonizando cada vez más territorio.
La de la fotografia estaba en la Rambleta y es la cotorra gris argentina.
La gente las repudia pero más vale que nos acostumbremos a ellas. Se que ha habido intentos de controlar su población, pero dudo que haya fondos suficientes para controlar a las especies invasoras.
El mundo se ha hecho global, y con nuestros movimientos y acciones hemos conseguido mezclar y alterar a veces de manera dramática los ecosistemas.
La cotorrita no sabe nada, se alimenta, crece y se reproduce. No le tengas manía.