Recoger nueces es mejor que entrenar
Mira que ya lo sabia yo sin saberlo. Miraba a estos humanos abuelos de los pueblos que no paran quietos, que todos los días hacen sus tareas en el campo y descansan los domingos. Sin excesos, sin récords, sin intensidad forzada. Estos humanos viven bastante. De repente caen y mueren. Y resulta que el día de antes habían bajado a trabajar en la huerta. Y más importante que vivir mucho, que lo hacen, es como de bien llegan a mayores: activos, útiles, independientes.
Pues resulta que un profesor de Harvard, el doctor Lieberman, habla justamente de eso. De que no hace falta entrenar como un poseso, de que la intensidad y el deporte están sobrevalorados, de que es más importante hacer una actividad moderada o ligera pero continua y variada a los largo de los dias que entrenar a lo loco y luego ir al despacho y no hacer nada más. Personalmente me parece muy lógico lo que dice este hombre, otra cosa es que puedas llevarlo a la práctica en tu vida diaria.
Uno de los conceptos que me parecen más interesantes es el que plantea del propósito. Desde siempre, el humano se ha movido con un propósito: conseguir agua, desplazarse, recoger leña, cazar, huir. Cuando unimos la actividad física con un propósito real, el ejercicio deja de ser entrenar, la actividad pasa a ser parte de tu vida. Todo encaja.
La fotografia la tome en Cañete (Cuenca) hace muchos años, mientras you paseaba y un vecino de los que te hablo hacía lo suyo, recoger nueces.