En invierno hay que sentir el frio
Para mí es así. No podría vivir en un clima tropical, aunque si vivo en una zona con un clima extremadamente moderado, con unos inviernos muy suaves.
Cuando me dice el calendario que es invierno y sigue haciendo calor lo llevo fatal. En verano es lógico, mi mente lo asume y aunque acabe cocido como el resto de valencianos, lo sobrellevo. Pero si llega el invierno y sigo en mangas de camisa o en manga corta me agobio.
Este año el final de otoño y principios del invierno son más o menos como deberían ser siempre: oscuros, fríos, lluviosos. Días de esos que no te apetece salir. Casi me hacen añorar el sol.
El cambio de estaciones es mucho más marcado cuando vives cerca de la naturaleza. En la ciudad, la calefacción, moverse en coche, el mantenimiento de un clima artificial en los sitios por donde nos movemos, hace que la sensación de frio sea menor. En el pueblo, cuando te ves obligado a salir para cortar leña, hacer algo en la huerta o simplemente salir a pasear estando todo congelado, entonces, sientes más intensamente lo que es el frio, también agradeces más el calor de la estufa.
No entres en pánico si sientes un poco de frio. En nuestro mundo domesticado y dulce no morirás. Tu cerebro huye de esa sensación porque se acuerda de cuando el frio si mataba. Un poco de abrigo y a seguir.