Y tú ¿fotografías lo que te gusta?
No puedes huir de lo que eres
Hace muchos años, enseñaba mi portfolio a un posible cliente, y me dijo: te gustan mucho los árboles, tienes muchas fotografías donde salen, a mi también. Yo pensaba entonces que ese cliente estaba equivocado. Yo presentaba un portfolio completo con paisajes, pueblos, naturaleza y folklore. Era un fotógrafo versátil, podía fotografiar de todo.
Fotografiaba tiendas, retratos, bodas, paisajes y reportajes para empresas y organismos de turismo, pero algo dentro de mi siempre iba hacia el mismo lugar. El viejo dicho: la cabra tira al monte.
La resistencia numantina de “mi arbolito”, sobreviviendo y aportando vida en el horror de ambiente creado por los humanos.
Cómo hice esta fotografía
En la época en la que tomé esta imagen viajaba mucho, bien para hacer encargos de lo más variopinto bien para fotografiar mi propio archivo de la Comunidad Valenciana.
Siempre madrugaba, lo normal era salir de noche para llegar antes de amanecer al sitio previsto y captar las mejores luces. Este día, de camino no se a donde, paré a tomar un café en uno de esos locales deprimentes situados al lado de la carretera, donde viajeros, camioneros y gente de paso repone fuerzas con café y copa antes de seguir su camino.
A la salida del café, más espabilado, vi aquel arbolito. Estaba iluminado por la luz, en medio del hábitat más hostil para la vida. Era una fotografía invendible y sin sentido salvo para mi. En aquel parking yo veía un retazo de naturaleza luchando por sobrevivir en un mundo artificial que negaba la vida.
Hice sólo 4-5 fotografías y continué mi camino. Me fascinó la luz y el contraste entre el árbol y el ambiente desnaturalizado del parking.
A nivel técnico poco misterio, diafragma 5,6, mano alzada y supongo que un zoom estándar que es el que llevaría de serie aquella Nikon d700.
Sigue tu instinto
¿Por qué he elegido esta imagen para el post? ¿Por que no cualquiera de las fotografías bonitas de árboles que tengo en un paisaje natural?
Este árbol destacaba en el paisaje, pero sobre todo, destacaba para mi. La ví nada más salir, ¡me llamó! La vi porque mi cerebro y mi corazón veían NATURALEZA allá donde iba, aunque entonces no lo tenia tan claro como ahora. Cuántos habrán pasado por ese sitio sin percatarse en ese árbol y sin ver nada especial allí.
Cuando empiezas a fotografiar no tienes muy claro lo que te gusta y lo que no. Haces un poco de todo, y puedes continuar haciéndolo siempre, ¡no hay problema!, pero si consigues encontrar un tema que te gusta, tus fotografías mejorarán sin duda.
Como se suele decir: no puedes competir con una persona que se lo esta pasando bien. Pues eso, pásatelo bien.
Encuentra un tema: paisaje, animales, personas, street. Algo con lo que disfrutes de forma genuina.
Si disfrutas entre personas, estás cómodo hablando e interactuando, te atrae el ser humano. Seguramente te gustará hacer retratos o la fotografía de personas en general.
Si eres de los que pueden estar 8h esperando ver un lince, seguramente puedes encajar haciendo fotografía de fauna, donde gran parte del trabajo es localizar al animal y esperar.
Lo más importante - he llegado a deducir con los años- es seguir tu instinto, encontrar lo que te llena, aquello con lo que sientes que estas en tu sitio. Esta es la parte más difícil, porque siempre hay mucho ruido en nuestra vida. Una vez lo encuentres, la fotografía será lo de menos.