La huerta bonita

¿Cual es tu motivación para cultivar una huerta?

Cultivar un huerto ecológico tiene un objetivo claro y concreto: conseguir fruta, verdura y hortalizas frescas, sin pesticidas ni químicos, del campo a la mesa. ¿Hay algo más, o sólo eso?

Gracias al sistema que hemos montado en el primero mundo, una mayoría de la población española (sobre todo habitantes urbanos) tenemos acceso a una cinta sin fin de comida y similares en los supermercados y tiendas varias a nuestro alcance.

Es cierto que esa comida y sucedáneos no es ecológica casi nunca, que a esas plantas se les ha suministrado todo tipo de productos para dar más cantidad y más rápido, que lo que llaman pan sólo tiene de pan el nombre y que a veces la verdura no sabe a nada -¿cuando comiste un tomate por ultima vez que sabia a tomate?

Sin embargo, a pesar de todo eso, esa comida llena el estómago y está a nuestro alcance con sólo intercambiarla por dinero. Como contrapartida cultivar una huerta exige entre otras cosas labrar, regar, sembrar, desherbar, cosechar, etc,.

Resumiendo: cultivar una huerta exige tiempo y dedicación, sobre todo al principio. Diría que está al alcance de algun@s entusiastas, pero en el mundo en el que vivimos es mucho más cómodo y fácil comprar que hacer algo.

¿Hay otros beneficios en cultivar una huerta? ¿Es posible que los agricultores ecológicos busquemos algo más? ¿O sólo queremos sólo una fuente de comida alternativa?

Puede que para muchos esta sea la primera motivación, pero estoy casi seguro que much@s pequeñ@s agricultor@s que lean estas lineas se sentirán identifcad@s con algunos de los planteamientos que voy a exponer.

campos de cereal al atardecer, talayuelas

Campos de cereal al atardecer en Talayuelas, Cuenca.


De vendedor de productos químicos a agricultor ecológico


Cuando me planteé comprar una huerta ya había estado cultivando huertas prestadas durante un par de años o tres, y mucho antes había trabajado en el mundo agrícola profesionalmente.

Durante mis últimos trabajos como representante de productos agrícolas, había visto de primera mano los monocultivos de la agricultura convencional, entrado en invernaderos de tomates hidropónicos que parecían fábricas en vez de cultivos, vendido aminoácidos y quelatos de hierro que supuestamente ayudarían a las plantas a conseguir una mayor productividad y visto como se fabricaban en cubas miles de litros de ácidos húmicos, indispensables para los cultivos y el suelo.

Las montañas de envases de fitosanitarios vacíos en las grandes fincas, las acequias con aguas de colores extraños o el olor a química en los almacenes agrícolas me eran muy familiares.

Todo aquello que vivía entraba en contradicción con mis ideas sobre como deberían ser las cosas. Siendo todavía participante del negocio de la agricultura convencional, cursé un Máster de Agricultura ecológica por la Universidad de Barcelona hace 20 años, cuando de este tema aún se hablaba muy poco.

Ese máster me llevó en mi tiempo libre por diversas fincas en toda España que practicaban la agricultura y/o ganadería ecológica. Aprendí técnicas, pero sobre todo tomé conciencia de que había más gente con las mismas inquietudes que yo, y que además se dedicaba a esto profesionalmente.

Un movimiento imparable se estaba gestando en muchos rincones, a veces inconexos y pequeños, Internet no era lo que es hoy, pero conocí gente muy convencida del futuro que querían como agricultores y de que estaban haciendo lo correcto.

Finalmente fue mi contacto diario con las huertas y agricultores del pueblo lo que de verdad me hizo entender la agricultura local a pequeña escala, algunos de sus problemas y su potencial.

Soy muy de señales, tomé esta fotografia cuando salía de tomar un café en uno de mis viajes como representante comercial. El árbol solitario en aquel parking horrendo parecía llamarme.


Impacto de la agricultura en el medio ambiente

Buscando información para esta entrada, encuentro este texto que copio integro:

“El sector agrario es dentro del conjunto de sectores difusos, el segundo sector emisor de gases de efecto invernadero, detrás del sector transporte. En el año 2014 sus emisiones han supuesto el 25% del total de las emisiones difusas.

Tiene la particularidad que ser el único sector capaz de producir emisiones (derivadas del uso de los combustibles fósiles, de la gestión de los suelos y del uso de fertilizantes, de la quema de residuos agrícolas, de la ganadería, de los arrozales, el encalado de los suelos y el uso de urea) pero también es capaz de ejercer de sumidero de CO2 a través de la capacidad que tiene el suelo y los cultivos leñosos de captar CO2.

Prácticamente la mitad de las emisiones de este sector están generadas por el uso de fertilizantes y la gestión de los suelos, mientras que la otra mitad está provocada por la ganadería (fermentación entérica y gestión de estiércoles)”.

Y sólo habla de emisión de gases con efecto invernadero. Añádele la contaminación y agotamiento de acuíferos, erosión, eliminación masiva de biodiversidad, introducción de semillas transgénicas en el medio natural, etc,..

Me quedo con la parte positiva del texto del Ministerio: “es capaz de ejercer de sumidero de CO2, a través que tiene el suelo y los cultivos leñosos de captar CO2”

Ministerio para la Transición ecológica y El Reto demográfico.

Expertos e investigaciones varias argumentan que la agricultura convencional produce mucho más que la orgánica, y que por tanto es necesaria para alimentar a la creciente población mundial. Creo recordar que la revolución verde argumentaba algo similar, dudo mucho que los agricultores se hayan hecho mas ricos e independientes económicamente gracias a los abonos de síntesis y los herbicidas de Monsanto.

Al producir menos cantidad de comida por Ha, según estos expertos, la agricultura necesitaría más superficie y por tanto resultaría más dañina para el medio ambiente.

Estoy deacuerdo con que la agricultura ecológica produce menos cantidad total, me parece que eso es incuestionable, pero es que en mi opinión un sistema basado en la agricultura ecológica debe estar en sintonía con una sociedad que aspira a contaminar menos y eso se consigue consumiendo menos, tan simple y tan difícil como eso.

Mientras no aceptemos que hemos de moderar el consumo y nuestros hábitos necesitaremos siempre más producción, de productos agrícolas y de todo.

Huerta labrada sin rastro de vida. En agricultura convencional a menudo se ha explotado tanto la tierra que hay aportarle absolutamente todo para que sea capaz de producir. A menudo la tierra es simplemente el sustrato sobre el que crecen las plantas, sin alimento para las plantas ni vida silvestre.


¿Podría la agricultura tener un impacto positivo en el medio ambiente?

En España hay 17 millones de Ha dedicadas a la agricultura y resulta que hay casi la misma superficie de espacios protegidos (parte de esa cifra serán tambien espacios agrícolas, de secano sobre todo).

Imagina al menos parte de esa superficie de esta manera:

Olivares y vides con cubiertas vegetales, ganadería extensiva, cultivos hortícolas con filas de aromáticas y flores y setos de árboles y plantas silvestres rodeando las fincas de frutales. Si la mayor parte del terreno agrícola fuera de cultivo ecológico o al menos se pusieran en práctica medidas sencillas e implementables, la agricultura tendría un impacto muy positivo en el medio ambiente.

Aumentaría la biodiversidad, reduciríamos la erosión y captaríamos muchísimo CO2 atmosférico. Sin aumentar las restricciones o el espacio protegido se protegería una gran cantidad de superficie y de seres vivos que habitan, o podrían en los ecosistemas agrícolas

Vaca en el Parque Natural de Somiedo

Vaca pastando en las Brañas de Mumián, Somiedo, La agricultura extensiva y tradicional produce beneficios para las comunidades rurales y para el ecosistema.


La clave es pensar en nuestro terreno agrícola o finca no sólo en términos de mera productividad numérica, sino ampliar nuestras miras y valorarlo como algo más.

Los costes ambientales por cierto jamás entran en las ecuaciones de los expertos, sospecho que en parte por eso los números salen más positivos en agricultura convencional.

Un trozo de tierra que podemos mejorar, enriquecer y proteger. La economía es importante, sin duda, pero si sólo nos fijamos en ese aspecto y descuidamos el cuidado del medio ambiente nos encaminamos al callejón sin salida en el que ya nos encontramos.

Yo digo que lo primero es la vida, cuidar el planeta que habitamos, y una vez cumplida esta premisa, intentemos vivir lo mejor posible, pero, y es un PERO con mayúsculas, es que sin ese Planeta, no hay nada.

Rumiando estos planteamientos he estado mucho tiempo, así que cuando decidí comprar y cultivar una huerta, tenía muy claro que la parte alimenticia era sólo eso, una parte de un todo, mucho más enriquecedor y necesario.

Como agricultor ecológico convencido, se que se puede cultivar de otra manera, podemos conseguir alimentos en abundancia y además fomentar la biodiversidad, evitar la erosión y conservar el territorio, y ese es mi propósito a pequeña escala.

Se que si estas palabras las lee un agricultor convencional le sonarán a idealismo y ecologismo barato. Un agricultor siempre duda de aquel que habla de agricultura sin ganarse la vida con ello, por eso voy a enlazar este video donde uno de los mejores viticultores de España había de su experiencia y lo explica mucho mejor que yo.



Permacultura, Agricultura regenerativa, Wildlife gardening, y un montón de definiciones

El proyecto de la Huerta de las Quinchas es como un experimento personal a pequeña escala sobre las posibilidades y dificultades de cultivar un huerto y a la vez mejorar el ecosistema y biodiversidad de la zona.

Mientras que mis vecinos seguramente no comprenden mis tablas llenas de hierba o esas flores que voy plantando aqui y allá, yo no comprendo porque tiran fitosanitarios cuándo sin ellos podrían seguir sacando comida de sobra para sus familias. Curiosamente siempre me dicen que antes no tiraban nada y sacaban mucha producción, pero ahora ya no se puede.

He leído mucho sobre el tema y hay muchísima información online sobre todo tipo de proyectos de este tipo. Muchos hablan sencillamente de agricultura ecológica, otros de agricultura orgánica, unos pocos de agricultura regenerativa y muchos últimamente de Permacultura, una modalidad que engloba muchas disciplinas y va mucho más allá de la simple agricultura sin venenos.

Como pasa con estas cosas, uno empieza buscando Permacultura en Ecosia y acaba leyendo algo sobre el wildlife gardening. Un término que desconocía hasta hace poco pero que también define algo de lo que yo quiero conseguir en la huerta.

Wildlife gardening podríamos traducirlo como un método de cultivar un jardín para el ser humano, pero además fomentando en el la vida salvaje. Refugios para erizos, parterres de flores variadas para mariposas y setos diversos para que los pájaros insectivoros hagan sus nidos.

Todas estas modalidades y/o prácticas tienen un interés común: conseguir un beneficio para el humano y también para el medio ambiente.

Parece a veces que si no defines algo y lo clasificas no existe, y no hay nada más lejos de la realidad, el mundo está lleno de matices, tan ricos como variados somos los humanos. Y aunque me cueste quiero intentar definir el espacio que estoy creando.

La Huerta de las Quinchas es un espacio que se está transformando con el objetivo de conseguir alimentos ecológicos, donde además hay comederos de aves en invierno, troncos caídos para las lagartijas, hoteles de insectos y multitud de flores y especies vegetales que sirven de alimento a otra multitud de invertebrados.

Sigo los principios de la agricultura ecológica, aspiro a regenerar y proteger este pequeño trocito del territorio y como los wildlife gardeners fomento en todo lo posible la vida salvaje que sea medianamente compatible con mis necesidades (los jabalíes no son bienvenidos dentro de la huerta!).

No se si esto podría llamarse definición pero creo que se entiende perfectamente.


Flores, verdura e insectos

Todo esto que he escrito hasta ahora, me sirve como hilo conductor para contarte un beneficio intangible de tener una huerta ecológica. No da dinero y algunos reirán al leerlo, pero a mi me causa placer y me satisface enormemente.

Cada vez que bajo a la huerta dedico algún ratito a observar lo que hay y lo que pasa.

Lo que voy viendo, y fotografiando, es un espacio que se está además funcional, bonito. Un lugar donde puedes admirar la polinización de los insectos, el revoloteo de un caballito del diablo o la floración de las facelias pero ademas recoger una cesta de verduras y hortalizas cada pocos días según la temporada.

Como una mezcla de huerto, jardín y espacio semisalvaje, el espacio de las Quinchas evoluciona y ofrece ya una gran variedad de especies lo hacen un sitio mucho más bonito de lo que era, pero además con muchísima más variedad y cantidad de vida.

Naturalmente este proceso va lento. Primero porque básicamente la naturaleza tiene sus ritmos, segundo porque no dispongo de maquinaria. La inmensa mayor parte del trabajo se realiza manualmente y eso lo ralentiza todo bastante, aunque también hace que valore mucho lo conseguido hasta ahora y lo que cuestan las cosas.

cesta con verdura y hortalizas

Después de cosechar calabacines, tomates, pimientos y pepinos durante la semana, el sábado pasado recogí esta cantidad de comida. Aún tuve que coger algo más el domingo. Todo ello sin fertilizantes químicos o echar ningún tipo de producto fitosanitario.


Los colores de la huerta en verano

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y aunque no estoy totalmente deacuerdo con ello, si quería enseñarte algunas imágenes de la variedad de organismos que viven y crecen en las Quinchas.

De vez en cuando tomo fotografías cuando bajo a la huerta a trabajar, muchas de estas imágenes las realizo para el cuaderno de campo que estoy haciendo de la huerta, otras por documentar algo que me interesa, y algunas como las de esta galería, para enseñarte en este blog la belleza íntima de un modesto huerto ecológico.

Y a ti, ¿que te motiva para cultivar un huerto?, ¿te has parado a observar el maravilloso entramado de flores y plantas?¿aspiras a conseguir como yo un espacio lleno de vida?


Daniel Belenguer

Fotógrafo profesional durante 15 años, naturalista desde niño e Ingeniero Técnico Agrícola de formación. En bancal.org cuaja todo ese bagaje de trabajos e intereses diversos. La naturaleza, siempre presente, es el nexo que los une. Conoce algo más de mí a través de la web o el canal de YouTube.

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