Una huerta sin plástico
El problema del plástico
Este fin de semana en uno de mis viajes entre la huerta de arriba y abajo, iba mirando el suelo y descubrí un par de trozos de plástico que se habían escapado de mi limpieza invernal.
Mientras volvía hacía el camino del rio, en la huerta con nogales que casi linda con la mia, apareció otro pequeño trozo de plástico desgastado por el sol asomando entre la arena. Resultó ser un antiguo saco de abono químico.
Al acabar las tareas en la huerta me puse el bañador y volví a bajar al rio para darme un baño en “la Sardina”. Entre colillas y algún cristal roto descubrí otra vez al enemigo en forma de pajita de zumo al pie de los emborrachacabras.
Como te imaginas, podría seguir sin parar, y es que por lo común que es verlo, nos hemos acostumbrado a que el plástico esté esparcido y contaminando todo nuestro entorno.
Y es que el problema del plástico, más allá de su fabricación, es que no es un elemento orgánico que se pueda descomponer como una piel de plátano o una madera.
Es un compuesto inorgánico que ira rompiéndose y distribuyéndose por el ecosistema hasta llegar a nuestros estómagos, desde donde parte volverá al ecosistema.
Hace ya años que hago una limpieza anual de un tramo de rio (el más transitado por los humanos), por razones obvias he de esperar a que acabe el verano para que la limpieza dure un mínimo.
Si no hubiera hecho la limpieza todos estos años desde luego habría mucha más mierda repartida por todas las riberas del rio y aguas abajo. Aunque no es la solución al problema del plástico si intento mantener limpia la que considero mi casa.
Empezar a trabajar de nuevo una huerta no hizo sino ampliar esta visión del problema más allá de las riberas del rio.
Todavía una gran mayoría no comprende el placer de bañarse en un rio limpio, hasta que no puedan bañarse por la sequía o la suciedad.
El plástico en la huerta
Cuando compré la huerta de las Quinchas una de las primeras actuaciones que hice fue retirar plásticos y desperdicios varios, acumulados y repartidos por los humanos desde hacía años.
He sacado decenas de bolsas de desperdicios de allí y aún siguen apareciendo de vez en cuando. En la huerta de Rosario la situación era dramática. Me gustaría que vierais en este video (que enlazo más abajo) la cantidad de plásticos para atar tomateras y cosas varias que saque de allí.
Naturalmente sería una incongruencia que en mi propia huerta utilizara los plásticos que voy retirando del ecosistema. Pero el plástico está tan íntimamente infiltrado en nuestra sociedad que es casi imposible no usarlo en mayor o menor medida.
Por ejemplo un cubo de plástico azul que uso para regar o llevar cosas. El cubo tiene muchos años y espero que dure más, alargando su vida útil paliare al menos la utilización de un material tan contaminante.
Sin embargo, entre los agricultores que conozco soy lamentablemente una rareza: lo normal es acumular botellas de plástico enteras o cortadas, bolsas de abonos químicos o botellitas de insecticidas tiradas entre los arboles.
De hecho lo creas o no muchos agricultores labran el campo con innumerables restos de plásticos en el. Te imaginas labrar una bolsa de plástico, un envase de queso de untar o las gomas que no usas del riego?, pues si, todo triturado y al campo. Eso si, ni una hierba adventicia, que se vea lo “limpio” que está el campo y lo aseado que es su dueño. Surrealista.
Así que para no estar solo en esta cruzada agrícola contra el plástico me he propuesto darte una serie de alternativas para que uses menos plástico en tu huerta, si aún no tienes huerta y piensas que te harán falta muchas cosas revisa el final del artículo y veras que realmente hacen falta muy pocas cosas.
Alternativas al plástico
Productos desechables
Este tipo de productos normalmente son de usar y tirar, muy contaminantes y su reciclaje es muy difícil. En nuestro uso cotidiano en la ciudad serían las pajitas de plástico o las bolsas en las que están envueltos muchos alimentos en el supermercado
Garrafas de agua
Ahí va el primero. Muchos agricultores usan garrafas grandes de de agua cortadas para plantar antes sus cultivos en épocas en las cuales el riesgo de heladas no ha desaparecido del todo.
Cuando estudié ingeniería agrícola esa asignatura se llamaba cultivos forzados y la verdad es que no me gustaba nada. La palabra lo dice todo: forzados, a la fuerza, contracorriente, luchando contra la naturaleza y los elementos.
En agricultura ecológica y sobre todo si cultivamos para nuestro autoconsumo la palabra forzado debería desaparecer de nuestro vocabulario.
Se trata de plantar especies cuando es seguro plantarlas, ni más ni menos. Y especies adaptadas a nuestro entorno, para así exigir a la tierra lo que nos puede dar, y adaptarnos mejor al entorno y a las posibles dificultades climáticas.
Si sigues esta filosofía comprenderás que no has de plantar tomates cuando aun hace frio o aguacates en un clima que no sea casi tropical.
Las garrafas de plástico son la versión casera del cultivo bajo túneles de plástico. Cuando en una huerta ves más plástico que verdura algo no va como debería.
Plástico para acolchar cultivos
El plástico negro que ves alfombrando muchos campos se utiliza sobre todo para evitar que salgan malas hierbas, de paso calentar el suelo y acelerar el crecimiento de los cultivos en su etapa inicial.
Ya estamos forzando otra vez. ¿De verdad es necesario esto en un huerto familiar? Esos plásticos inevitablemente acaban rotos, repartidos en mil pedazos por los campos colindantes o a donde los lleve el viento.
Si quieres evitar la nascencia de especies indeseadas en tu huerto puedes usar acolchado orgánico si tienes riego por goteo o por exudación. O bien un semiacolchado como uso yo en el riego a manta.
Si usas acolchado orgánico no tendrás tanto éxito controlando las “malas hierbas” a no ser que pongas una buena capa, pero a cambio estarás enriqueciendo tu suelo con materia orgánica y mejorándolo año tras año y por supuesto no contaminarás ni generarás un residuo difícil de reciclar.
Fábricas de hortalizas químicas en el parque Natural de la Albufera de Valencia.
Cintas de atar hortalizas
Determinadas plantas como tomates, pimientos, pepinos, berenjenas, etc,..necesitan un sistema de entutorado durante su cultivo. Bien sea porque la planta crece en forma de enredadera, o porque los frutos de la planta pesan mucho y tienden a doblar las ramas, o quizás porque preferimos aprovechar el espacio vertical y mejorar los posibles problemas fungicos.
De forma tradicional se usaban las tiras de esparto y es lo que yo te recomiendo. Es ecológico, biodegradable y un manojo me ha durado dos años ( en función de lo que plantes te durara mas o menos), aunque el segundo año algunas tiras ya estaban muy secas. Por tanto calcula que un manojo para la temporada.
El mercado en su afán de bajar los costes de cultivo ha promovido las cintas de plástico. Deberían estar prohibidas, así de tajante soy. Su finura y pequeño tamaño hace que se rompan y diseminen por todas partes. Por no hablar de que muchos agricultores no se molestan en desatarlas y meterlas en una bolsa para tirarlas al contenedor amarillo.
En este video podéis ver parte de la gran cantidad de cintas y plásticos varios que saque de una huerta cercana a la mia.
Cuerdas varias
En la huerta a veces usamos cuerdas para marcar los caballones, atar un tutor a un árbol, hacer un fardo con cañas o mil cosas más que puedan surgir. Tener un par de rollos de cuerda de dos grosores distintos te puede solventar muchos problemas.
Hace años compré un rollo de cuerda de plástico blanco, no se porqué, supongo que iba con prisa para variar. Ese tipo de cuerda plástica trenzada es peor que las cintas de atar tomates. Se deshilacha y convierte en hilos finísimos que contaminan todo.
Plástico utilizado como cerramiento, con el viento y al engancharse se irá rompiendo y esparciendo por todo el territorio.
Productos inventariables o duraderos
En esta categoría entran aquellos productos que por su construcción y por la función para la que están diseñados duran más de una temporada, de hecho lo recomendable es que duren muchos años.
En este tipo de productos la utilización de plástico es menos controvertida. Si un cubo de plástico te va a durar 10 años quizás su uso sea más recomendable por coste, durabilidad y energía invertida en construirlo que uno de acero, la verdad es que no lo sé. Pero al menos no es un producto de usar y tirar.
Por si acaso yo optaría por materiales orgánicos, o en su defecto materiales que ya tengamos, es decir, no compremos una bolsa de esparto adrede hasta que no hayamos exprimido las que tengamos de plástico en casa, reutilizar lo que ya tenemos y reducir lo que compramos es una buena manera de empezar a contaminar menos.
Sin entrar en profundidad sobre que herramientas necesitas en una huerta, te comento cuatro productos que uso mucho, si no los tienes y estás empezando te vendrán muy bien.
Aunque ahora he añadido más herramientas que necesitaba, con estas cuatro cosas cultive mis primeras huertas. Si estás empezando no necesitas más.
Azada
La azada es mi herramienta básica, como no tengo motocultor, preparo la tierra con la azada, a mano. Menos uso de combustible fósil y más ejercicio para el cuerpo y la mente.
Una azada que puedas manejar, con mango de madera te durará toda la vida, y cuando se rompa el mango si es que eso ocurre le puedes poner un mango nuevo de madera o un palo del monte si no haces mucho trabajo duro.
Esta vieja azada, con una rama de pino como mango, aún la usamos para cerrar el paso del agua en la acequia que riega las Quinchas.
Navaja
Todo agricultor que se precie necesita algo para cortar, si tienes en casa un cuchillo pequeño te puede valer, no necesitas que este super afilado.
Yo prefiero una navaja plegable para evitarme accidentes, como la opinel nº 8. Tiene un tamaño ideal para llevar encima, cortar cuerdas, fruta, tallos o cualquier cosa que necesites. La que tenia se me rompió colocando una cámara trampa y compré por equivocación la opinel nº 9, y sinceramente, me gusta más la pequeña, aunque ahora ya tengo esta y siguiendo en la linea de lo que hablamos la usaré mientras dure.
Si tienes pensado cortar cosas de más entidad, fibras más duras, muchos tallos, madera, etc,..quizá te interese un cuchillo pequeño con mango de madera y funda.
Un regalo de Remigio, que siempre llevaba una pequeña navaja encima para cortar un cordel, una calabaza o limpiar unas cebollas. Aunque usaba productos “modernos“ como el papel de plata, el y los de su generación tenían una autentica cultura del ahorro y de que las cosas debían durar muchos años, como esta cespita de mimbre.
Cubo
Un sencillo cubo, en este caso de plástico me sirve para llenarlo de agua y regar los plantones hasta que empiezo con el riego a manta. Tambien me sirve para tirar agua al compostero, sacar piedras o utilizarlo cuando hicimos la acequia. También ha sido básico para mantener con vida a las aromáticas que habrían muerto este verano de no ser por los riegos que les hacía con el cubo.
Además si aparecen unos calabacines sorpresa y resulta que no he cogido la cesta me sirve para llevarme la verdura a casa.
Tengo un cubo de plástico azul y me ha durado de momento unos 10 años, lo dejo en la huerta y no me preocupa que se lo lleven ya que cuesta poco.
Los cubos de acero inoxidable son mucho más caros y no los dejaría en la huerta si corriera peligro de que los robaran, aunque si estuvieran a salvo probablemente compraría uno de estos en cuanto se rompiera el otro.
El cubo que ha regado muchas plantitas este caluroso verano.
Cesta
Si plantas o siembras seguro que recoges algo y tendrás que llevártelo a casa. Para ello he usado varios métodos: a mano, en la mochila con la cámara de fotos y el tfno, en una bolsa de Mercadona de las que usan asa corta y larga (gran método y tamaño perfecto) y por último en una cesta que tengo de esparto.
Compre la cesta de esparto para mi primera huerta y me pasé de grande, me sirve en verano para llevar mucha cosecha, pero solo la puedo mover yo, es demasiado grande y pesada.
Te recomiendo una bolsa de mimbre o esparto de tamaño medio que puedas manejar con una mano. Ambos materiales son orgánicos y recomendables, tanto por su durabilidad como por su procedencia y posterior reciclaje.
Cestos de mimbre fotografiados en la Masía Juanedo. Usados al máximo durante decenios y testigos del abandono de las masías.
Conclusión
Reducir nuestro consumo de plástico, sobre todo el de usar y tirar es el primer paso para intentar erradicar esta lacra que hemos creado. Casi cada herramienta o producto necesario en nuestra huerta tiene un sustituto más sostenible, hecho con materiales naturales como la madera, el metal o las fibras vegetales.
Por supuesto, cambiar radicalmente nuestros hábitos de consumo es muy difícil y tampoco se trata de agobiarse en exceso o o agobiar a los demás. Si tienes dos bolsas del supermercado que no usas mucho, no hace falta que te compres una cesta, usa eso y ¡ya está!, recientemente por cierto compre en Lidl una bolsa hecha de yute que me viene genial para la huerta.
Y como no, la bolsa de malfest (festival cultural organizado en Ludiente cada año), más pequeña y hecha de tela me sirve para transportar los tomates de colgar, pimientos de padron o judías.
Por último, decirte que con muy pocas cosas podemos cultivar una huerta, al menos si es pequeña y al principio. Es mejor empezar poquito a poco y comprar sólo aquello que con el tiempo vemos que realmente necesitamos, si ademas compramos productos hechos sin plástico mejor que mejor!
Remigio con su ropa de trabajo: sombrero bien gastado, azada con un mango reciclado, camisa que el mismo se había remendado y la sonrisa de un hombre honesto y sencillo. Un verdadero ejemplo sobre cómo deberíamos vivir.